miércoles, 18 de febrero de 2015

La existencia es efimera

Hace poco me encontraba en el funeral de un tío con el cual no tenia una relación muy cercana después de la muerte de mi madre, sin embargo al estar allí presente viendo el pequeño cofre con sus cenizas, pude recordar la esencia de la fragilidad humana y la fragilidad de nuestra propia existencia y paso a través de este mundo; la cual frecuentemente olvidamos debido a nuestro propio ego, haciéndonos pensar que somos inmortales y llevándonos a atesorar infinidad de cosas y dinero en lugar de atesorar los recuerdos que estas cosas y dinero hacen posible.
 
Me vienen a la mente innumerables frases que se mencionaron ayer y que he escuchado a través de mi breve paso por este mundo, sin embargo quisiera rescatar algunas que me han marcado y que constantemente vuelven a mi cabeza a recordarme que debo buscarle el verdadero sentido a mi existencia, para no ser "un cadáver insepulto" tal y como lo menciona Juan Diego Gómez en sus conferencias y videos, pero solo se puede dejar de serlo si se vibra con lo que hace y no se va al trabajo como preso cumpliendo una condena, enfrascado eternamente en una carrera de ratas que no nos permite conseguir riquezas pues aquello que conseguimos termina siendo utilizado para pagar nuestros propios grilletes.
 
Pero ojo que ser rico no es malo, lo que es malo es no tener la aspiración a tener un nivel de vida que nos permita aprovechar el verdadero potencial que nuestro ser tiene, es pasar una vida de agache y sumergido en la mediocridad de la masa, es condenarse a vivir una vida haciendo algo que no nos gusta para pagar cosas que no necesitamos e impresionar a personas que no conocemos, pero esto es propio de nuestra vanidad humana, la misma que como mencione previamente nos lleva equivocadamente a pensar que somos inmortales, que ser rico es sinónimo de no trabajar, a pensar que la opción mas fácil de adquirir riqueza es ganarnos la lotería.
 
Sin embargo, la riqueza en esencia debe ser de naturaleza integral, esto es debemos ser ricos en el sentido material y espiritual, con el fin de desarrollar íntegramente nuestra naturaleza humana y al momento de nuestra partida poder trascender a través de los recuerdos y memorias de aquellas personas que hayan tenido contacto con nosotros; de mi tío puedo decir que su ejemplo como padre, profesional y empresario serán siempre recordados y tomados como referente dentro de mis proyectos profesionales. 
 
 

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