domingo, 27 de julio de 2014

La Globalizacion en los conflictos Belicos del Siglo XXI


La globalización, aquel fenómeno que ha venido haciéndose cada empezo a hacerse cada vez más evidente en la ultima decada del siglo XX y en las primeras del siglo XXI,  y que en una primera instancia se trato de limitar hacia un  entorno socio-económico, ha venido permeado uno de las tradiciones más antiguas del ser humano, el mal denominado arte de hacer la guerra, lo que se ha traducido entonces en que se vaya vislumbrando con mayor evidencia una diferenciación entre las guerras viejas y las guerras en medio de un mundo globalizado e interconetado; podriamos decir que  estas diferencias inicialmente parten desde sus objetivos, continuan con los métodos de lucha y culminan con las fuentes de financiamiento que los participantes del conflicto obtienen  y utilizan; podemos referirnos al texto escrito por Ronderos cuando emplea la expresión “Los objetivos de las nuevas guerras se sujetan al carácter identitario, a diferencia de las guerras anteriores, motivadas por intereses principalmente ideológicos. Se intensifican tensiones resaltadas en las diferencias étnicas, identitarias, culturales y nacionales en función a intereses económicos y geopolíticos. Estas estrategias vienen acompañadas por matanzas masivas, reasentamientos forzosos, masacres, evidentes desde el genocidio al pueblo armenio por Turquía, pasando por la masacre de los Tutsis perpetrada por los Hutus en Ruanda, hasta la actual ofensiva israelí contra el pueblo palestino. Lo anterior explica en buena medida el incremento de víctimas civiles en las nuevas guerras.” (Ronderos, pag 2).

Partiendo entonces de un escenario geopolítico diferente circunscrito a un ámbito diferente, podemos apreciar como las nuevas dinámicas que definen los conflictos bélicos, los cuales evidencian un rompimiento con los elementos que habitualmente definían las guerras debido a la brecha creada entre una política  de identidades particularista y una política  de valores cosmopolita.

 

Ahora bien, considerando el caso Colombiano, podemos apreciar como el crecimiento de las FARC, respondía inicialmente a un carácter orientado a ganar control territorial y no clasista, con las extorsiones cobradas a las clase burguesas, lo que de cierto modo generaba una tolerancia por parte del resto de la población, dado que la relación extorsiones - seguridad generaba una relación provechosa para ambas partes; no obstante, en la medida en que los requerimientos de financiación fueron incrementándose con el fin de contrarrestar las dinámicas estatales de contrainsurgencia, se hizo necesario alterar de manera significativa las fuentes de financiamiento, generando una disolución de la cooperación que se venía dando, no es extraño entonces que la cantidad de secuestros con fines extorsivos se haya incrementado y que adicionalmente se adicionase las clases media y baja dentro como nuevas víctimas potenciales para los delitos previamente mencionados.

 

Se puede evidenciar la ausencia de un sentido ideológico que responda a consideraciones étnicas, de hecho cada vez se han reducido las distinciones políticas, en las dinámicas de las nuevas guerras.

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