miércoles, 29 de mayo de 2013

Primeras Impresiones

Alguien me respondió alguna vez frente a un cuestionamiento con lo siguiente, existe una frase muy buena: "Sólo tienes una única oportunidad de dejar una buena primera impresión.", no obstante a diferencia de la persona que la pronuncio, yo tengo una apreciación bastante diferente del contexto y del sentido de la primera impresión, si bien es cierto, esta juega un papel importante en la interacción que se da con el otro y aunque en algunos determinados momentos de nuestra existencia nosotros mismos la hallamos aplicado, también es cierto que nos hemos visto restringidos en nuestra interacción con el entorno, pues al dejarnos llevar por dicho paradigma nos convertimos de manera inmediata en juez y verdugo... condenando relaciones de cualquier índole a un final prematuro ignorando los hechos que generan un determinado patrón de comportamiento en nuestro interlocutor llevándonos a pensar que este sea repetitivo frente a toda situación que pueda llegarse a presentar.
 
Sin animo de juzgar a priori a quien piensa de esta manera, si podríamos decir que se rige por un paradigma que se encuentra anclado en el patrón de comportamiento considerado como normal  por parte del común de la sociedad humana, ignorando entonces que ese punto de vista nos presenta a nosotros mismos como seres incapaces de asumir nuestra propia responsabilidad en la interacción con otro ser humano humana y aunque quizá no lo queramos aceptar nuestras propias expectativas nos llevan a esta clase de situaciones en las cuales nuestro afán de control nos lleva a cometer errores claves de apreciación, lo que a la larga tiende a generar entonces un patrón repetitivo de comportamiento que afecta nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno, llevándonos a ignorar que cualquier clase de interrelación humana se compone siempre de dos partes que interactúan en pro de construir una relación a futuro

De esta manera entonces cuando pensamos en el primer contacto, deberíamos considerarlo como eso... solo el primer contacto y no como el evento crucial que tenga el potencial de definir una relación, no obstante es bastante común en nuestro argot tratar de definir las cosas en el primer encuentro y justificarnos con frases como esta "Desde el Desayuno se sabrá que será el almuerzo"... sin embargo ignoramos que si acaso el hecho que se tenga un desayuno poco abundante o de mal sazón no necesariamente implicará que el chef no use sus mejores viandas para resarcirse con el almuerzo...?

lunes, 6 de mayo de 2013

Tercer Mundo

Jocosamente nos autodenominamos países tercermundistas, en un claro sentido no solo de desapego cultural sino de autocomplacencia, pensamos que por pertenecer a este nivel estamos obligados a no hacer ciertas cosas, por lo que nos comportamos de una manera mediocre, fijamos nuestras metas conforme a la medida que nos ponemos y en tal virtud entonces alcanzamos objetivos mediocres.
 
Somos del tercer mundo no por condición social, sino por nuestra pobre y miope visión de la realidad que nos rodea, por la ausencia de metas colectivas como nación, pues seguimos con pensamientos provincianos de países recién independizados, perdimos la visión colectiva que nuestros ancestros aborígenes nos dejaron, pues sus civilizaciones rivalizaban con las mas gloriosas del mundo occidental... olvidamos nuestra visión colectiva del mundo y la trasformamos en suma de visiones individuales y parcializadas de la realidad, eso nos convierte en seres que envidian lo que el otro tiene y en lugar de convertirse en un elemento que nos lleve a ser mejores seres humanos y nos permita fijarnos metas mayores, lo utilizamos como un arma de destrucción masiva, esto es o bien tratamos de quitarle aquello que el otro tiene o lo consideramos no ser merecedor de aquellos elementos; esa misma filosofía se aplica cuando se visualiza de una manera mas clara el concepto autocompasivo que poseemos de nosotros mismos, olvidando que no somos nada diferentes de los habitantes de los países del primer y segundo mundo, quizá la única diferencia que existe es que en su pensamiento no existen limites a sus sueños, en tanto que los nuestros se limitan.

No obstante existe una posibilidad de cambio y esta se dará en la medida en la cual dejemos de ser autocompasivos y empecemos a ser reflexivos, dándonos cuenta que tenemos la fuerza y la voluntad para trasformar nuestra realidad y nuestro entorno, que tenemos el poder para dejar de quejarnos y empezar a tomar acciones que nos permitan avanzar, que es necesario dejar de envenenar nuestro organismo y nuestra mente pensando en aquello que nos falta y que en lugar de esto debemos ser creativos para pensar en como lo obtenemos; eso nos hará mejores.