viernes, 23 de octubre de 2015

Aprender a escuchar


Los grandes cambios se gestan en el silencio y no en el bullicio, es en el silencio cuando al fin podemos escuchar nuestra voz interior, aquella que constantemente ignoramos, especialmente cuando nuestros días transcurren sumergidos en el estrés de día a día, esa voz que nos recuerda una y otra vez  que el sitio donde estamos no es donde queremos estar y que si seguimos avanzando por el mismo sendero, quizás lleguemos a algún lugar,  pero no será a aquel que habíamos planeado, ni mucho menos el que deseábamos; si queremos cambiar nuestro destino debemos ser conscientes de aquello que deseamos, para de esta manera definir la ruta que nos lleve a donde queremos llegar, quiza eso implique expandir nuestros limites y forzar nuestra zona de confort hasta el punto que nos lleve a la incomodidad.
 
Entender que no estamos donde deseamos, no significa que seas infeliz, sino que por el contrario, has logrado comprender que te encuentras recorriendo un sendero equivocado y que aun estas a tiempo de cambiar de rumbo y buscar tu destino,  pero para esto debes desistir continuar recorriendo ese camino  pues mientras mas lo hagas, tu meta estará mucho mas distante;
Debes salir de tu zona de confort y comenzar a recorrer el sendero que te lleva a tu meta, entendiendo que el tiempo que pasaste recorriendo el camino equivocado no fue perdida de tiempo, sino una preparación para que puedas llegar a tu destino.

Lograr comprenderlo  solo se logra en el silencio, debes entonces acallar el ruido interno y externo, concentrarte en aquello que realmente deseas, comprender como salir de tu situación actual, dejar de lado tus miedos y tus limites


jueves, 22 de octubre de 2015

Cambia o Desaparece

Somos seres cambiantes y aun no lo hemos entendido, vivimos en un entorno dinámico que cada día nos ofrece nuevos retos y nos presenta nuevas oportunidades, sin embargo elegimos permanecer estáticos,  anclados a nuestro propio conformismo que nos ha llevado a la mediocridad, hemos olvidado que esta breve existencia por el mundo es una oportunidad única de crecimiento, pero para ellos debemos adaptarnos, entender y comprender que debido a esa capacidad innata nuestra de poder adecuarnos a un nuevo entorno es que hemos podido sobrevivir y nos hemos convertido en la especie dominante del planeta tierra.

Nuestro intelecto nos ha permitido progresar y superar nuestras propias limitaciones y sin embargo aún muchos seguimos anclados a la tierra, no hemos despertado a una nueva realidad, hemos limitado nuestros sueños y hemos pasado nuestra propia existencia siendo unos trozos de carbón, hemos ignorado que la presión no rompe el carbón sino que tan solo lo trasforma en Diamante que es mucho más valioso; no es extraño entonces que pasemos nuestros días pastando con la masa, esperando obtener resultados diferentes mientras seguimos los mismos actos que la masa, ignorantes que existe otro pastizal de pastos más frescos y de mejor sabor, pues nuestro propio paradigma mental nos impide salir a buscarlo,  en su lugar esperamos que alguien más lo coseche y lo procese antes de entregárnoslo; para luego una vez lo recibimos y alimentarnos de él, proceder a quejarnos de nuestra propia situación.


Olvidamos que somos seres con potencialidades extraordinarias, que el uso de nuestro cerebro es tan solo del 5% de su verdadero potencial, que nuestras capacidades solo se detienen ante nuestros propios límites y que estos simplemente son producto de nuestra mente, por lo que mientras más los presiones más deberán ampliarse; pero solo muy pocos se atreven a hacerlo, solo muy pocos se atreven a volar con sus propias alas y buscar aquello que realmente los hace felices y en lo que realmente son excelentes; otros por el contrario pasan 8 horas de sus días sentados en un trabajo sin futuro, esperando con ansiedad que llegue la hora de salida para descargar su frustración en su hogar y de paso convertir a la nueva generación en un grupo más de autómatas que hace sin pensar y que por ende no se atreve a reflexionar; sin embargo aún estamos a tiempo de cambiar, entender que somos parte de un proceso llamado evolución y que por ende estamos destinados a evolucionar, que no somos una roca sino un ser pensante de potencial infinito.