miércoles, 18 de febrero de 2015

La existencia es efimera

Hace poco me encontraba en el funeral de un tío con el cual no tenia una relación muy cercana después de la muerte de mi madre, sin embargo al estar allí presente viendo el pequeño cofre con sus cenizas, pude recordar la esencia de la fragilidad humana y la fragilidad de nuestra propia existencia y paso a través de este mundo; la cual frecuentemente olvidamos debido a nuestro propio ego, haciéndonos pensar que somos inmortales y llevándonos a atesorar infinidad de cosas y dinero en lugar de atesorar los recuerdos que estas cosas y dinero hacen posible.
 
Me vienen a la mente innumerables frases que se mencionaron ayer y que he escuchado a través de mi breve paso por este mundo, sin embargo quisiera rescatar algunas que me han marcado y que constantemente vuelven a mi cabeza a recordarme que debo buscarle el verdadero sentido a mi existencia, para no ser "un cadáver insepulto" tal y como lo menciona Juan Diego Gómez en sus conferencias y videos, pero solo se puede dejar de serlo si se vibra con lo que hace y no se va al trabajo como preso cumpliendo una condena, enfrascado eternamente en una carrera de ratas que no nos permite conseguir riquezas pues aquello que conseguimos termina siendo utilizado para pagar nuestros propios grilletes.
 
Pero ojo que ser rico no es malo, lo que es malo es no tener la aspiración a tener un nivel de vida que nos permita aprovechar el verdadero potencial que nuestro ser tiene, es pasar una vida de agache y sumergido en la mediocridad de la masa, es condenarse a vivir una vida haciendo algo que no nos gusta para pagar cosas que no necesitamos e impresionar a personas que no conocemos, pero esto es propio de nuestra vanidad humana, la misma que como mencione previamente nos lleva equivocadamente a pensar que somos inmortales, que ser rico es sinónimo de no trabajar, a pensar que la opción mas fácil de adquirir riqueza es ganarnos la lotería.
 
Sin embargo, la riqueza en esencia debe ser de naturaleza integral, esto es debemos ser ricos en el sentido material y espiritual, con el fin de desarrollar íntegramente nuestra naturaleza humana y al momento de nuestra partida poder trascender a través de los recuerdos y memorias de aquellas personas que hayan tenido contacto con nosotros; de mi tío puedo decir que su ejemplo como padre, profesional y empresario serán siempre recordados y tomados como referente dentro de mis proyectos profesionales. 
 
 

domingo, 27 de julio de 2014

La Globalizacion en los conflictos Belicos del Siglo XXI


La globalización, aquel fenómeno que ha venido haciéndose cada empezo a hacerse cada vez más evidente en la ultima decada del siglo XX y en las primeras del siglo XXI,  y que en una primera instancia se trato de limitar hacia un  entorno socio-económico, ha venido permeado uno de las tradiciones más antiguas del ser humano, el mal denominado arte de hacer la guerra, lo que se ha traducido entonces en que se vaya vislumbrando con mayor evidencia una diferenciación entre las guerras viejas y las guerras en medio de un mundo globalizado e interconetado; podriamos decir que  estas diferencias inicialmente parten desde sus objetivos, continuan con los métodos de lucha y culminan con las fuentes de financiamiento que los participantes del conflicto obtienen  y utilizan; podemos referirnos al texto escrito por Ronderos cuando emplea la expresión “Los objetivos de las nuevas guerras se sujetan al carácter identitario, a diferencia de las guerras anteriores, motivadas por intereses principalmente ideológicos. Se intensifican tensiones resaltadas en las diferencias étnicas, identitarias, culturales y nacionales en función a intereses económicos y geopolíticos. Estas estrategias vienen acompañadas por matanzas masivas, reasentamientos forzosos, masacres, evidentes desde el genocidio al pueblo armenio por Turquía, pasando por la masacre de los Tutsis perpetrada por los Hutus en Ruanda, hasta la actual ofensiva israelí contra el pueblo palestino. Lo anterior explica en buena medida el incremento de víctimas civiles en las nuevas guerras.” (Ronderos, pag 2).

Partiendo entonces de un escenario geopolítico diferente circunscrito a un ámbito diferente, podemos apreciar como las nuevas dinámicas que definen los conflictos bélicos, los cuales evidencian un rompimiento con los elementos que habitualmente definían las guerras debido a la brecha creada entre una política  de identidades particularista y una política  de valores cosmopolita.

 

Ahora bien, considerando el caso Colombiano, podemos apreciar como el crecimiento de las FARC, respondía inicialmente a un carácter orientado a ganar control territorial y no clasista, con las extorsiones cobradas a las clase burguesas, lo que de cierto modo generaba una tolerancia por parte del resto de la población, dado que la relación extorsiones - seguridad generaba una relación provechosa para ambas partes; no obstante, en la medida en que los requerimientos de financiación fueron incrementándose con el fin de contrarrestar las dinámicas estatales de contrainsurgencia, se hizo necesario alterar de manera significativa las fuentes de financiamiento, generando una disolución de la cooperación que se venía dando, no es extraño entonces que la cantidad de secuestros con fines extorsivos se haya incrementado y que adicionalmente se adicionase las clases media y baja dentro como nuevas víctimas potenciales para los delitos previamente mencionados.

 

Se puede evidenciar la ausencia de un sentido ideológico que responda a consideraciones étnicas, de hecho cada vez se han reducido las distinciones políticas, en las dinámicas de las nuevas guerras.