martes, 9 de julio de 2013

El Tiempo Nuestro Mayor Activo

Aquello que conocemos como vida y que nos erroneamente medimos en el términos de años, no es mas que un fracción de segundo que transcurre entre el pasado y el futuro, un periodo tan pequeño que es constantemente poco valorado pues nos acostumbramos a su existencia y quizás lo hacemos de manera inconsciente mientras tejemos planes sobre lo que haremos en el futuro o recordamos lo que nos aconteció en el pasado.

Poco a poco nos olvidamos que vivir ocurre en el ahora y no en el ayer ni en el mañana, por lo que inconcientemente malgastamos nuestra riqueza, la cual en efecto no es ningún metal precioso, ni se encuentra almacenado en alguna entidad financiera, nuestro mayor recurso es el tiempo, imposible de acumular aunque lo deseemos, no hay depósitos, ni saldos ni mucho menos intereses, una vez consumido es irrecuperable, por eso Juan Diego Gómez, acierta cuando dice que "la pobreza es una suma de horas mal utilizadas", lo cual podríamos concluir que es cierto, y que se convierte en una experiencia peor cuando se malgastan haciendo algo que no se disfruta y cuando llega nuestro segundo final comprendemos que no hemos vivido ni un solo día de nuestra existencia.
 
La realidad es que muchas veces no somos mas que una sombra de aquello que tenemos el potencial de ser, permitimos que el miedo nuble nuestros sentidos y se transforme en una fuente generadora de una constante angustia que se encarga de llenarnos de sentimientos negativos, los cuales eventualmente terminan degenerando en violencia, y no hablo en el mas sentido estricto de la palabra sino en todo aquel acto que de alguna u otra manera nos convierta en sapos, si aquellos mismos sapos que Miguel Ángel Cornejo utiliza de manera metafórica en sus conferencias y que terminan comiéndose a las luciérnagas solo porque no soportan verlas brillar, o aquellos  visionarios que construyen castillos en el aire tal y como lo menciona Alberto Cortes y quizá no lo hagamos de manera consciente sino  que sencillamente nos dejamos llevar por los demás, para evitar salir de nuestra zona de confort, dejamos que sus demonios nos contaminen y se mezclen con los nuestros, aquellos que nos mantienen ligados al piso, aquellos mismos que nos llevan a ver en el otro aquello que nosotros mismos rechazamos de nuestro propio ser, aquellos que nos mantienen flotando en la nebulosa constante que existe entre el pasado y el futuro, llevándonos a ignorar que cada momento es valioso y que es aquí y ahora donde se define nuestra existencia, en este justo preciso momento y lugar es donde se toman las decisiones que nos llevaran a donde queremos llegar, justo en el momento indicado, no antes ni después.
 

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