lunes, 6 de mayo de 2013

Tercer Mundo

Jocosamente nos autodenominamos países tercermundistas, en un claro sentido no solo de desapego cultural sino de autocomplacencia, pensamos que por pertenecer a este nivel estamos obligados a no hacer ciertas cosas, por lo que nos comportamos de una manera mediocre, fijamos nuestras metas conforme a la medida que nos ponemos y en tal virtud entonces alcanzamos objetivos mediocres.
 
Somos del tercer mundo no por condición social, sino por nuestra pobre y miope visión de la realidad que nos rodea, por la ausencia de metas colectivas como nación, pues seguimos con pensamientos provincianos de países recién independizados, perdimos la visión colectiva que nuestros ancestros aborígenes nos dejaron, pues sus civilizaciones rivalizaban con las mas gloriosas del mundo occidental... olvidamos nuestra visión colectiva del mundo y la trasformamos en suma de visiones individuales y parcializadas de la realidad, eso nos convierte en seres que envidian lo que el otro tiene y en lugar de convertirse en un elemento que nos lleve a ser mejores seres humanos y nos permita fijarnos metas mayores, lo utilizamos como un arma de destrucción masiva, esto es o bien tratamos de quitarle aquello que el otro tiene o lo consideramos no ser merecedor de aquellos elementos; esa misma filosofía se aplica cuando se visualiza de una manera mas clara el concepto autocompasivo que poseemos de nosotros mismos, olvidando que no somos nada diferentes de los habitantes de los países del primer y segundo mundo, quizá la única diferencia que existe es que en su pensamiento no existen limites a sus sueños, en tanto que los nuestros se limitan.

No obstante existe una posibilidad de cambio y esta se dará en la medida en la cual dejemos de ser autocompasivos y empecemos a ser reflexivos, dándonos cuenta que tenemos la fuerza y la voluntad para trasformar nuestra realidad y nuestro entorno, que tenemos el poder para dejar de quejarnos y empezar a tomar acciones que nos permitan avanzar, que es necesario dejar de envenenar nuestro organismo y nuestra mente pensando en aquello que nos falta y que en lugar de esto debemos ser creativos para pensar en como lo obtenemos; eso nos hará mejores.

 
 

lunes, 11 de marzo de 2013

Los Diez Mandamientos de las Naciones más Exitosas del Planeta

Autor Carlos Alberto Montaner*
viernes, 01 de julio de 2005

Transcribimos “Los 10 mandamientos de las naciones más exitosas del planeta”, escritos por el Dr. Carlos Alberto Montaner, los cuales sirven como guía para que países como el nuestro puedan emprender el camino hacia el desarrollo.
 
I Mandamiento:
Vivir en paz. Las guerras son muy costosas. Se puede elegir la paz. Lo han hecho Suiza, Costa Rica, Suecia. Es una perversa imbecilidad suponer que las guerras estimulan la economía. Además de la destrucción tangible de personas y riquezas, la guerra paraliza las inversiones e introduce en la sociedad un devastador elemento de incertidumbre. Afortunadamente, hoy existen mecanismos diplomáticos internacionales para protegernos con bastante eficacia de los vecinos agresivos.
 
II Mandamiento:
Tener estabilidad política. Donde no está asegurada la transmisión de la autoridad por métodos pacíficos, predecibles y fruto del consenso general, no es posible el desarrollo sostenible. Las revoluciones generan involución y atraso.
 
III Mandamiento:
Gozar de libertad política y económica. La libertad no surge de la prosperidad, sino al revés. La prosperidad es el fruto de la libertad. Sin libertad política no es posible examiner los problemas de la sociedad, corregir los errores, castigar a los culpables y seleccionar a los mejores. Sin libertad económica se ahoga la creatividad de los individuos, se envilecen los procesos de producción y se privilegia a los cortesanos en detrimento de quienes tienen mérito.
 
IV Mandamiento:
Construir Estados de Derecho. No es del capricho o de la buena voluntad de líderes egregios de donde se deriva la prosperidad de los pueblos, sino de instituciones y de normas y leyes neutrales que no perjudican ni benefician a nadie en particular. Esa trama juridical tiene que proteger los derechos naturales de las personas por encima, incluso, de la voluntad de las mayorías. Es indispensable que los tribunales sean independientes, justos y eficientes.
 
V Mandamiento:
Proteger la propiedad privada. El acceso a la propiedad privada es un derecho vinculado a la existencia misma de la libertad. Sin propiedad privada las personas quedan a merced de la tiranía de los grupos poderosos o de la colectividad. Sin propiedad privada ni siquiera es posible la rebelión. Sin propiedad privada el desarrollo económico es tremendamente ineficiente. Las confiscaciones arbitrarias y la inseguridad de los propietarios son una de las causas directas de la pobreza.
 
VI Mandamiento:
Educar a todos los que sean capaces de aprender. Asignar dinero a la educación no es gastar, sino invertir en capital humano. Para terminar con la pobreza hay que educar especialmente a los niños y adolescentes, periodo en que se forja el carácter. Marginar a las niñas de la educación, además de ser un malvado acto discriminatorio, produce un daño terrible a la economía. Ya sea como fuerza laboral o como madres, es vital que las mujeres tengan la mejor educación posible.
 
VII Mandamiento:
Dominar los conceptos básicos de la economía. Las sociedades que no saben cómo se crea, aumenta y preserva la riqueza están condenadas a la miseria. Hay que saber qué es la inflación y cómo se evita. O la significación del desequilibrio fiscal, del endeudamiento público y de las tasas impositivas. Si no se estimula el ahorro no habrá crecimiento. Si no se libera el mercado perpetuaremos las injusticias. Si no se limita el perímetro y el costo del Estado, acabaremos por empobrecernos todos.
 
VIII Mandamiento:
Propiciar el acceso a la información. El ser humano es una criatura dedicada a tomar decisiones para poder sobrevivir como individuo y prevalecer como especie. En eso consiste su racionalidad. Y para que sus decisiones sean correctas necesita tener información. Todo grupo o persona que proclama su derecho a negarle o a racionarle la información a los demás es, por definición, perjudicial para la sociedad.
 
IX Mandamiento:
Imitar, emular e intentar superar al líder. El camino del desarrollo pasa por identificar quiénes están a la cabeza del planeta, qué hacen para ocupar esa posición y cuáles son las tendencias dominantes. En nuestros días es lo que Japón hizo con Estados Unidos, o Singapur con Japón. En el pasado, es que Roma hizo con Grecia, los germanos con Roma, o los árabes y los turcos con Bizancio. La globalización es eso.
 
X Mandamiento:
Asumir la ética de la responsabilidad. Los pueblos prósperos son los que cultivan la búsqueda de la excelencia, el culto por el trabajo, el respeto a las reglas y el aprecio por quienes triunfan honradamente. Hay valores y actitudes que propenden al desarrollo y también existe lo contrario. Si queremos alcanzar el modo de vida de ciertos pueblos ricos, inevitablemente tendremos que comportarnos como ellos.
 
Estas son las nuevas tablas de la ley. Si las respetamos, por lo menos en una medida razonable, transformaremos positivamente nuestra forma de vida. Más o menos dentro de esas normas se comportan las veinticinco naciones más felices del planeta. Si las ignoramos o las violentamos con demasiada frecuencia, nos espera el fuego de la eterna miseria. Lo dicen las nuevas escrituras.

* Escritor y periodista Cubano
Español. Publicado en revista MiPYMES, mayo - junio 2005. Año 3 No-15.