Jocosamente nos autodenominamos países tercermundistas, en un claro sentido no solo de desapego cultural sino de autocomplacencia, pensamos que por pertenecer a este nivel estamos obligados a no hacer ciertas cosas, por lo que nos comportamos de una manera mediocre, fijamos nuestras metas conforme a la medida que nos ponemos y en tal virtud entonces alcanzamos objetivos mediocres.
Somos del tercer mundo no por condición social, sino por nuestra pobre y miope visión de la realidad que nos rodea, por la ausencia de metas colectivas como nación, pues seguimos con pensamientos provincianos de países recién independizados, perdimos la visión colectiva que nuestros ancestros aborígenes nos dejaron, pues sus civilizaciones rivalizaban con las mas gloriosas del mundo occidental... olvidamos nuestra visión colectiva del mundo y la trasformamos en suma de visiones individuales y parcializadas de la realidad, eso nos convierte en seres que envidian lo que el otro tiene y en lugar de convertirse en un elemento que nos lleve a ser mejores seres humanos y nos permita fijarnos metas mayores, lo utilizamos como un arma de destrucción masiva, esto es o bien tratamos de quitarle aquello que el otro tiene o lo consideramos no ser merecedor de aquellos elementos; esa misma filosofía se aplica cuando se visualiza de una manera mas clara el concepto autocompasivo que poseemos de nosotros mismos, olvidando que no somos nada diferentes de los habitantes de los países del primer y segundo mundo, quizá la única diferencia que existe es que en su pensamiento no existen limites a sus sueños, en tanto que los nuestros se limitan.
No obstante existe una posibilidad de cambio y esta se dará en la medida en la cual dejemos de ser autocompasivos y empecemos a ser reflexivos, dándonos cuenta que tenemos la fuerza y la voluntad para trasformar nuestra realidad y nuestro entorno, que tenemos el poder para dejar de quejarnos y empezar a tomar acciones que nos permitan avanzar, que es necesario dejar de envenenar nuestro organismo y nuestra mente pensando en aquello que nos falta y que en lugar de esto debemos ser creativos para pensar en como lo obtenemos; eso nos hará mejores.
No obstante existe una posibilidad de cambio y esta se dará en la medida en la cual dejemos de ser autocompasivos y empecemos a ser reflexivos, dándonos cuenta que tenemos la fuerza y la voluntad para trasformar nuestra realidad y nuestro entorno, que tenemos el poder para dejar de quejarnos y empezar a tomar acciones que nos permitan avanzar, que es necesario dejar de envenenar nuestro organismo y nuestra mente pensando en aquello que nos falta y que en lugar de esto debemos ser creativos para pensar en como lo obtenemos; eso nos hará mejores.
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