Somos seres cambiantes y aun no lo hemos entendido, vivimos
en un entorno dinámico que cada día nos ofrece nuevos retos y nos presenta
nuevas oportunidades, sin embargo elegimos permanecer estáticos, anclados a nuestro propio conformismo que nos
ha llevado a la mediocridad, hemos olvidado que esta breve existencia por el
mundo es una oportunidad única de crecimiento, pero para ellos debemos adaptarnos,
entender y comprender que debido a esa capacidad innata nuestra de poder
adecuarnos a un nuevo entorno es que hemos podido sobrevivir y nos hemos
convertido en la especie dominante del planeta tierra.
Nuestro intelecto nos ha permitido progresar y superar
nuestras propias limitaciones y sin embargo aún muchos seguimos anclados a la
tierra, no hemos despertado a una nueva realidad, hemos limitado nuestros
sueños y hemos pasado nuestra propia existencia siendo unos trozos de carbón, hemos
ignorado que la presión no rompe el carbón sino que tan solo lo trasforma en Diamante
que es mucho más valioso; no es extraño entonces que pasemos nuestros días
pastando con la masa, esperando obtener resultados diferentes mientras seguimos
los mismos actos que la masa, ignorantes que existe otro pastizal de pastos más
frescos y de mejor sabor, pues nuestro propio paradigma mental nos impide salir
a buscarlo, en su lugar esperamos que
alguien más lo coseche y lo procese antes de entregárnoslo; para luego una vez
lo recibimos y alimentarnos de él, proceder a quejarnos de nuestra propia
situación.
Olvidamos que somos seres con potencialidades
extraordinarias, que el uso de nuestro cerebro es tan solo del 5% de su
verdadero potencial, que nuestras capacidades solo se detienen ante nuestros
propios límites y que estos simplemente son producto de nuestra mente, por lo
que mientras más los presiones más deberán ampliarse; pero solo muy pocos se
atreven a hacerlo, solo muy pocos se atreven a volar con sus propias alas y
buscar aquello que realmente los hace felices y en lo que realmente son
excelentes; otros por el contrario pasan 8 horas de sus días sentados en un
trabajo sin futuro, esperando con ansiedad que llegue la hora de salida para
descargar su frustración en su hogar y de paso convertir a la nueva generación
en un grupo más de autómatas que hace sin pensar y que por ende no se atreve a
reflexionar; sin embargo aún estamos a tiempo de cambiar, entender que somos
parte de un proceso llamado evolución y que por ende estamos destinados a evolucionar,
que no somos una roca sino un ser pensante de potencial infinito.
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