lunes, 11 de marzo de 2013

Los Diez Mandamientos de las Naciones más Exitosas del Planeta

Autor Carlos Alberto Montaner*
viernes, 01 de julio de 2005

Transcribimos “Los 10 mandamientos de las naciones más exitosas del planeta”, escritos por el Dr. Carlos Alberto Montaner, los cuales sirven como guía para que países como el nuestro puedan emprender el camino hacia el desarrollo.
 
I Mandamiento:
Vivir en paz. Las guerras son muy costosas. Se puede elegir la paz. Lo han hecho Suiza, Costa Rica, Suecia. Es una perversa imbecilidad suponer que las guerras estimulan la economía. Además de la destrucción tangible de personas y riquezas, la guerra paraliza las inversiones e introduce en la sociedad un devastador elemento de incertidumbre. Afortunadamente, hoy existen mecanismos diplomáticos internacionales para protegernos con bastante eficacia de los vecinos agresivos.
 
II Mandamiento:
Tener estabilidad política. Donde no está asegurada la transmisión de la autoridad por métodos pacíficos, predecibles y fruto del consenso general, no es posible el desarrollo sostenible. Las revoluciones generan involución y atraso.
 
III Mandamiento:
Gozar de libertad política y económica. La libertad no surge de la prosperidad, sino al revés. La prosperidad es el fruto de la libertad. Sin libertad política no es posible examiner los problemas de la sociedad, corregir los errores, castigar a los culpables y seleccionar a los mejores. Sin libertad económica se ahoga la creatividad de los individuos, se envilecen los procesos de producción y se privilegia a los cortesanos en detrimento de quienes tienen mérito.
 
IV Mandamiento:
Construir Estados de Derecho. No es del capricho o de la buena voluntad de líderes egregios de donde se deriva la prosperidad de los pueblos, sino de instituciones y de normas y leyes neutrales que no perjudican ni benefician a nadie en particular. Esa trama juridical tiene que proteger los derechos naturales de las personas por encima, incluso, de la voluntad de las mayorías. Es indispensable que los tribunales sean independientes, justos y eficientes.
 
V Mandamiento:
Proteger la propiedad privada. El acceso a la propiedad privada es un derecho vinculado a la existencia misma de la libertad. Sin propiedad privada las personas quedan a merced de la tiranía de los grupos poderosos o de la colectividad. Sin propiedad privada ni siquiera es posible la rebelión. Sin propiedad privada el desarrollo económico es tremendamente ineficiente. Las confiscaciones arbitrarias y la inseguridad de los propietarios son una de las causas directas de la pobreza.
 
VI Mandamiento:
Educar a todos los que sean capaces de aprender. Asignar dinero a la educación no es gastar, sino invertir en capital humano. Para terminar con la pobreza hay que educar especialmente a los niños y adolescentes, periodo en que se forja el carácter. Marginar a las niñas de la educación, además de ser un malvado acto discriminatorio, produce un daño terrible a la economía. Ya sea como fuerza laboral o como madres, es vital que las mujeres tengan la mejor educación posible.
 
VII Mandamiento:
Dominar los conceptos básicos de la economía. Las sociedades que no saben cómo se crea, aumenta y preserva la riqueza están condenadas a la miseria. Hay que saber qué es la inflación y cómo se evita. O la significación del desequilibrio fiscal, del endeudamiento público y de las tasas impositivas. Si no se estimula el ahorro no habrá crecimiento. Si no se libera el mercado perpetuaremos las injusticias. Si no se limita el perímetro y el costo del Estado, acabaremos por empobrecernos todos.
 
VIII Mandamiento:
Propiciar el acceso a la información. El ser humano es una criatura dedicada a tomar decisiones para poder sobrevivir como individuo y prevalecer como especie. En eso consiste su racionalidad. Y para que sus decisiones sean correctas necesita tener información. Todo grupo o persona que proclama su derecho a negarle o a racionarle la información a los demás es, por definición, perjudicial para la sociedad.
 
IX Mandamiento:
Imitar, emular e intentar superar al líder. El camino del desarrollo pasa por identificar quiénes están a la cabeza del planeta, qué hacen para ocupar esa posición y cuáles son las tendencias dominantes. En nuestros días es lo que Japón hizo con Estados Unidos, o Singapur con Japón. En el pasado, es que Roma hizo con Grecia, los germanos con Roma, o los árabes y los turcos con Bizancio. La globalización es eso.
 
X Mandamiento:
Asumir la ética de la responsabilidad. Los pueblos prósperos son los que cultivan la búsqueda de la excelencia, el culto por el trabajo, el respeto a las reglas y el aprecio por quienes triunfan honradamente. Hay valores y actitudes que propenden al desarrollo y también existe lo contrario. Si queremos alcanzar el modo de vida de ciertos pueblos ricos, inevitablemente tendremos que comportarnos como ellos.
 
Estas son las nuevas tablas de la ley. Si las respetamos, por lo menos en una medida razonable, transformaremos positivamente nuestra forma de vida. Más o menos dentro de esas normas se comportan las veinticinco naciones más felices del planeta. Si las ignoramos o las violentamos con demasiada frecuencia, nos espera el fuego de la eterna miseria. Lo dicen las nuevas escrituras.

* Escritor y periodista Cubano
Español. Publicado en revista MiPYMES, mayo - junio 2005. Año 3 No-15.

jueves, 21 de febrero de 2013

El afan de lo profano y lo mundano

La vida actual nos ha privado los sentidos de sensaciones y de espacios que antes disfrutabamos, nos ha convertido en seres inmediatistas e impacientes, que anhelamos obtener todo de igual manera en la cual preparamos un cafe instantaneo,  invirtiendo la menor cantidad de esfuerzo posible y obteniendo resultados satisfactorios de una  manera inmediata, hemos perdido la virtud de la paciencia y con ella nos hemos perdido nosotros mismos en medio de un mar de incertidumbres y frustraciones, porque son estas dos situaciones las que van de la mano de la impaciencia; nos hemos vuelto mediocres e incapaces de asumir un reto cuyos resultados no sean alcanzados de una manera pronta.
 
Nos hemos convertido en una palida sombra de aquello que podemos ser, hemos bajado nuestras expecttivas de la vida y perdido nuestra moralidad, nos hemos convertido en seres mediocres, inmersos en nuestra propia impaciencia, hemos dejado de ser codiciosos y ambiciosos, olvidamos la visión de mediano y largo plazo, transformandonos en seres cuya mentalidad se fija solo en el corto plazo, vivimos el día a día y dejamos de lado la planeación estrategica y la construcción de una visión, nos olvidamos de soñar, dejamos que el pasado oriente nuestro futuro, tomando como base que la historia es ciclica y que por tal razón todo tiene a repetirse, sin embargo esta premisa no es infalible, considerando que el mismo ser que enfrenta el futuro no es el mismo que enfrento el pasado, su experiencia se ha visto enriquecida y su caracter ha sido templado, se han adicionado a la ecuación decisoria nuevas variables exogenas que afectan el resultado de la misma, cambiando entonces los parametros básicos en los cuales se sustentaba el escenario original; es asi entonces como la afirmación usualmente utilizada aplicaría y sería valida si y solo si el escenario volviese a repetirse en igualdad de condiciones, cosa que en medio de un entorno dinamico es inviable, de ahi que nuestra percepción del mundo y del entorno se encuentre sustentada en premisas y supuestos falsos, en medio de los cuales un entorno dinamico pretende ser trasformando en uno estatico.
 
Este entorno actual esta lleno de ruido, oscuridad, desasociego, impaciencia, miedo, entre tantas otras situaciones que nos impiden liberar nuestro verdadero potencial, nos dejamos llevar de estos elementos y nos fijamos limites, pemitimos que nuestro transitar por el mundo involucione desde espiritus libres, sin temores, llenos de potencial, hacia unos seres mediocres, cohibidos y llenos de miedos; tememos el futuro, recordamos el pasado y nos olvidamos de vivir el presente, esto implica que permanezcamos estancados en el mismo lugar, en el mismo empleo, en la misma relación, no fluimos y en esa misma medida como nos sucede como el agua que se estanca, terminamos por secarnos o por descomponernos; pretendemos contener lo incontenible y en esa misma medida lo hemos logrado, sin embargo a veces en medio de un momento de pasión, ese flujo largamente contenido se libera y sobrepasa nuestras propias barreras, trasformando de una manera radical el entorno que lo rodea, son esos momentos los que nos indican que existe esperanza que aún existen posibilidades para nosotros, sin embargo ese potencial deberá orientarse y sustentarse en el tiempo.